
¿Por qué cuesta reconocer que somos reflejo de Dios?
Tristemente, pasamos gran parte de nuestra vida buscando lo grandioso en lo exterior. Pero la verdad absoluta es que no necesitas buscar más: Tú eres el reflejo de Dios. Esta revelación cambia por completo la forma en que te ves al espejo y cómo experimentas tu espiritualidad
Vivimos bajo la ilusión de que nos falta algo, de que necesitamos «más» para estar completas; de que debemos «llegar» a un lugar que siempre parece inalcanzable para ser dignas de amor, dignas de felicidad… dignas de Dios.
El giro de la mirada
Pero, ¿qué pasa cuando volteamos la mirada hacia adentro? ¿Qué pasa cuando aprendemos a vernos realmente, a reconocernos por quienes somos en esencia?
En ese instante, el mundo exterior se silencia. Al dejar de buscar en el horizonte, descubrimos que no somos seres incompletos intentando alcanzar a un Dios lejano. Descubrimos que la realidad es otra: Él no está observándote desde fuera; Él está experimentando la vida a través de ti. Eres Su extensión, Su espejo y Su manifestación en este plano. Reconocerte es entender que Dios vive en ti y tú vives en Él. No hay división, solo hay unión… solo hay presencia… solo hay amor..
La Gratitud: El ritual para ver el reflejo de Dios en ti
Reconocer el reflejo de Dios en el espejo no siempre es fácil. Hemos permitido que el miedo, el ruido y la comparación ensucien nuestra visión. Por eso, para mí, la gratitud se ha vuelto la herramienta más sagrada.
Agradecer no es solo dar las gracias por lo «bueno» que nos sucede fuera; es el acto de limpiar el espejo para volver a ver la luz que ya habita dentro. Al agradecer, dejas de buscar la belleza y empiezas a SER la belleza que reconoce a su Creador en cada detalle del camino.
La gratitud te aterriza, te regresa a tu centro. Te ayuda a apaciguar la mente cuando anda loca y sin riendas, para centrarla en lo que realmente importa: en toda la abundancia que te rodea, en lo bello de tu vida, en tus logros… en ti.
Si sientes que es momento de limpiar ese espejo y reconectar con tu esencia divina, te invito a descargar mi diario «Gratitud en Acción». Es una guía diseñada para que, durante 31 días, vuelvas a ver con claridad la abundancia y la luz que ya habitan en ti. [Haz clic aquí para comenzar tu ritual de reconocimiento].
El encuentro con el Altar: Dios está en mí y en ti
Ayer estaba viendo la película Rental Family y entendí algo que ya sabía, pero esta vez lo vi con una claridad distinta; el mensaje llegó directo a mi corazón: Dios está en todos lados, ¡Dios está en todos! ¡Dios está en mi y en ti!
Cada vez que te ves en un espejo, cada vez que contemplas tu reflejo, estás viendo una manifestación de lo Divino, esrás viendo EL REFLEJO DE DIOS en ti! Él siempre ha estado ahí, Él siempre está contigo. Lo único que necesitas es reconocer esa chispa de divinidad que habita en tu interior; recordar que, en esencia, eres UNA con Dios.
Aquí es donde cobra verdadera importancia el volver la mirada hacia adentro. Cultivar nuestro Ser y tratarnos con amor deja de ser un concepto de «bienestar» para convertirse en un acto sagrado. Porque al vernos realmente, al cuidarnos, amarnos y respetarnos, estamos amando y respetando a Dios mismo. Somos Su reflejo en movimiento.
No quiero contarte la película, pero sí me gustaría invitarte a que te des un momento para ti y la veas. Me encantaría que después me digas:
¿a qué conclusión llegaste tú al ver ese final?
Con amor,
AnaPao
Mujer Fénix
